GARANTIZANDO EL DESARROLLO SOSTENIBLE

El EPS, también conocido como corcho blanco, es un componente 100% reciclable. De hecho, este tipo de material ha demostrado mayor versatilidad que cualquier otro a la hora de adaptarse a los métodos de recuperación energética, reducción, reutilización y reciclado. Por eso los beneficios que aporta a la industria, a los consumidores y a la sociedad en general no se acaban cuando la vida útil del producto llega a su fin, sino que continúan, al recuperarse de ellos la energía que contienen mejorando así nuestra calidad de vida y favoreciendo la regeneración de nuestro entorno natural.

Pero el principal valor ecológico del EPS en sus aplicaciones en la construcción está marcado sin duda por su alta capacidad como aislante térmico, y su elevado índice de ahorro energético, lo que permite introducir todas las exigencias de una optimización energética en la edificación, ahorrando una gran cantidad de recursos de energía y favoreciendo el respeto al medio ambiente.

Sus principales ventajas son:

  • La fabricación y utilización de poliestireno no supone ningún riesgo para la salud de las personas ni para el medio ambiente.
  • El EPS no perjudica la capa de ozono por el hecho de no utilizar nunca, en su proceso de fabricación, ningún componente de la familia de los CFCs, HCFCs, ni componentes organocloratos.
  • El proceso de transformación es limpio, consume poca energía y no genera ningún residuo.
  • Su utilización como aislante térmico en la construcción supone un ahorro importantísimo de energía en la climatización de edificios, contribuyendo de esta manera a paliar «el efecto invernadero» y «la lluvia ácida».
  • Los envases y embalajes de EPS ahorran combustible en el transporte, ya que es un material ligero.
  • El EPS por ser un material insoluble al agua no emite sustancias hidrosolubles que puedan contaminar las aguas subterráneas.
  • La incidencia del EPS en relación con el conjunto de residuos sólidos urbanos que genera nuestra sociedad es mínima (0,1%).